Último día del año, paseo por el "downtown" de Villaviciosa de Odón.

Esta última entrada del año se la voy a dedicar al lugar donde vivo aunque sería más apropiado decir que es el lugar donde duermo. A poco menos de 24 kilómetros de Madrid se encuentra Villaviciosa de Odón, un lugar al que, aún siendo para muchos poco más que una ciudad dormitorio, una arquitectura agradecida (es raro ver edificaciones de más de tres pisos) y el estar rodeada de campo le confieren un estatus de pueblo que parece estar muy lejos de la capital pese a su cercanía.

La Universidad Europea de Madrid, que tiene aquí una de sus sedes, hacen que el pueblo (siempre me referiré así cuando hable de Villa) tenga un muy saludable ambiente en el que te puedes encontrar gente de las nacionalidades más diversas. También mantiene intacto (para lo bueno y para lo malo) los tópicos típicos del concepto "pueblo" : sus fiestas patronales, no poder dar tres pasos sin saludar (dependiendo de tu grado de popularidad) a alguien y su dificultad para ir a la gran ciudad en transporte publico (solo un par de autobuses es algo triste en pleno siglo XXI).

No me detendré en este post en hablar sobre la historia del pueblo pues creo que no soy una voz autorizada pero tomaré un concepto acuñado por Eduardo para centrarme en el downtown, o lo que es lo mismo, el entorno de la calle Carretas, que tantas alegrías me ha dado este 2017.



¿A qué nadie se imaginaba que podía empezar un post con la foto de un quiosco de prensa? 

Un clásico de las mañanas de fin de semana es ir al quiosco Ana Isabel a comprar la prensa. Es una cita obligada en la que converso unos minutos y en la que siempre puedo confiar cuando me tiene que reservar algo o tengo algún problema con mi suscripción. 

De allí, lo sabrán quienes me sigan por Instagram o Facebook, es habitual que vaya a parar a Lekker, una coqueta cafetería especializada en cafés y tartas que tiene unos desayunos estupendos. Es un local que nada tiene que envidiar a los que se pueden encontrar en zonas como Malasaña o el Barrio de las letras. La chicas que lo llevan solo tienen que mirarnos para saber lo que queremos (siempre lo mismo) y yo solo espero a tener mi zumo, mi pan de centeno y mi café con leche para sacar la foto correspondiente y colgarla en mis redes. 

Con un Fiat 500 precioso de fondo

Un clásico de mis mañanas de fin de semana

Es una de la experiencias más felices de la semana. Me dará vergüenza compartirlo con ellas, pero en cualquier caso se lo diré. 

A muy pocos metros se encuentra Candela, nosotros lo llamamos "El" Candela y es de los primeros sitios que conocí al llegar a Villaviciosa. Comparte, con  otro que encontraréis casi al final de este post, el hecho se ser uno de mis lugares fijos a la hora de salir a tomar el aperitivo.Una copita de vino, una cerveza, un vermut o una Coca Cola están siempre acompañado de una tapa elaborada que puede ir desde un rollito hasta una paella, pasando por palitos de queso, saquitos de morcilla o algún frito delicioso. 

Foto tomada nada más abrir el domingo 31 de diciembre de 2017, unas horas después está foto sería totalmente distinta. 

Es también una estupenda opción para cenar  o tomar una primera copa. Me encantan sus risottos y su pulpo y que al traerte la cuenta lo acompañen de un pequeño bombón helado ¡un detallazo!

Justo enfrente nos encontramos muy cerca uno del otro, dos de los locales más nuevos del pueblo, con una arquitectura moderna que confirman que cada vez más la calle Carretas es nuestra Corredera Baja de San Pablo, en la ya citada Malasaña.  Los Tunantes y Mamá Manuela.

En el primero es habitual ver a su dueña, la presentadora, actriz y cómica, Paz Padilla (que el otro día casi me atropella, es broma:) y en él podemos encontrar platos típicos de mi adorado Cádiz en un ambiente de continuo jolgorio. Solo he estado allí un par de veces, pero vaya si me lo he pasado bien.


Mamá Manuela es otro lugar agradable para tomarte un vino o una cerveza o cenar cosas como un Gyozas crujientes,  croquetas de rabo de toro, quesadillas o hamburguesas. Allí está Fer, que posiblemente fue la primera persona que me sirvió un caña cuando llegué aquí. Escribo este post después de haber pasado un maravilloso rato allí acompañado de amigas y amigos pero no tengo ninguna foto "foodie" que compartir porque el momento (la 1 de la madrugada de un 30 de diciembre) no dejaba encima de la mesa más que copas, botellines de Coronita vacíos y gominolas.

A priori es imposible justificar solo con verlo el éxito de un bar como El Muro: un local tradicional, con una decoración de lo más austera y de un tamaño bastante reducido pero que ha conseguido con ingenio, ganas y la simpatía de una de sus camareras (muero de amor es una expresión que he aprendido de Patricia) ser uno de los puntos calientes del pueblo. Con la música a todo trapo,  ambiente de lo más ecléctico y la ventaja de estar en una calle estrecha donde no pasan coches, lo convierten en un lugar atestado (y muy divertido) los fines de semana sobre todo cuando hay algún festejo. 

Un clásico de botellín y cigarro mientras suena el A Quien Le Importa de Alaska. Siempre que paso por allí  pico, por lo menos para saludar, y siempre quedará en mi recuerdo una de las más memorables noches de reyes que he tenido en mi vida. Y no, no tengo foto, será por eso de que lo que pasa en el Muro, en el Muro se queda. 

Siguiendo con el tono canalla vamos al otro bar que es un fijo de mis redes sociales : La Soci de Longo. Es el tipo sitio donde me gusta ir por la gente que lo lleva y que me voy a encontrar allí. La cocina, si decides comer o cenar allí no te va a defraudar. Pida lo que pida de comer nunca he fallado, pero siempre que voy llego pensando en lo mismo : su platazo de ventresca. 

Muchas horas pasadas en esa esquina ( no seáis malpensados) 

Me gustan del local sus referencias musicales, su innovación en las bebidas y uno de los mejores Aperol Spritz que se puede tomar (y lo dice uno que se recorrió Italia en coche hace poco más de un año). En cuanto a las referencias musicales, el lugar tiene en su planta inferior muy buenas fotos de conciertos, quiero dejar claro, el dueño ya lo conoce, que las valoro muy positivamente salvo en el caso de Manolo García, que lo siento señores y ya me pueden vapulear, me parece un tipo inteligentísimo a la hora de hablar pero su música es para mi un petardo. Sé que el equivocado soy yo, pero me baje del burro apostado en la puerta del baile hace ya muchos años y no me he vuelto a subir.

Se da la circunstancia que hay quien me llama tester de este lugar por mi propensión a aceptar todas las propuestas espirituosas que Pablo, su dueño, me ofrece. Así tengo que decir que además de vino tinto, espumosos, cervezas, he probado allí bebidas de todo tipo, una especie de sidra servida en copa de balón con hielo fue lo último hace unas semanas.

Ya para acabar y, como ven en el plano, está el Básico Restobar, que lleva Quique y que es la enésima prueba de lo que he comentado un poco más arriba: Villaviciosa es lo más. Ya he escrito alguna vez sobre este lugar que forma parte de mis recomendaciones y en el que he traído a cenar o a comer a amigos que no son de aquí y que quedaron encantados. 


Bonito ¿eh? pues aquí pasé yo la cena de Acción de Gracias (sí, ya sé, otra fiesta importada)....

Ese mismo día, esta maravilla roja estaba aparcada en su puerta. ¡no se puede ser más cool!

La fotos del lugar dan muestra del ambiente, pero ojito con su carta llena de propuestas interesantes y cambiantes. Cocina de mercado y una carta de vinos que me ha servido muchas veces como catálogo para mis propias compras. 

Cualquiera que lea esto debe pensar que soy un borrachín, cosa que me da un poco igual siendo como es hoy, 31 de Diciembre,  así que voy a destacar otro lugar en la calle Carretas que se ha convertido en uno de mis favoritos : La librería Bishop.



No me extenderé en este punto porque uno de mis propósitos de 2018 es hacer un inventario de librerías y esta será la primera de la lista, pero es una pequeña librería que me tiene tan entusiasmado que la última vez que estuve allí (¡Qué vergüenza!) me fui sin pagar los dos libros de Santiago Posteguillo que había encargado. Nos pusimos de cháchara, me dieron la bolsa y me fui sin pasar mi tarjeta, cosa que solucioné días después. 

Son todos los que están, pero ni de broma están todos los que son. La calle Carretas está atestada de bares y restaurantes pero me he limitado a los que más visito porque son los que conozco y no me gusta escribir de oídas. Con el tiempo, y con buen estomago, podré hacerme un buen mapa (después de catarlos) de todos los sitios estupendos, que son muchos, que hay en este pueblo.

¡Visitadnos!
Feliz año nuevo.

Especialmente dedicado a los grupos de whatsapp Villaviciosa es lo más y Family & Friends (ellos saben quienes son), por los buenos ratos vividos en 2017.

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