VIPS, mi pequeño homenaje

Esta semana me he encontrado con esta noticia : 

Publicado por El País el sábado 25 de noviembre de 2017



Muchas veces he bromeado con la idea de que si hicieran una película sobre mi vida, el VIPS que está en la esquina de Velázquez con López de Hoyos sería parte principal de los decorados donde se desarrollara la acción. A continuación veréis que no exagero.

Aunque ahora hay cafeterías VIPS en otros puntos de España, en muchos centros comerciales, yo recuerdo cuando solo estaban el de Ortega y Gasset, el de Sor Ángela de la Cruz, el de la calle Orense y el que imagino que será su buqué insignia, la tienda más bonita que tiene la cadena, mi VIPS


El empresario Plácido Arango creó Vips en 1969 un concepto por entonces revolucionario que unía cafetería con un espacio comercial donde se podían comprar juguetes, libros, música e incluso alquilar películas. He intentado, sin éxito, a pesar de saber que anda en algún lugar escondido de mi casa, encontrar el carnet que mi familia tenía del VideoVips, un video-club que vivió los años de apogeo del VHS (los milenials no saben ni lo que es, ni falta que les hace) y que tanto ayudó a nuestra generación a aprender de cine. Había también un supermercado donde encontrar cosas que eran impensables en otros locales. Me atrevo a decir, y creo no equivocarme, que el VIPS fue el primer sitio donde encontrar productos gourmet. 

Yo, no es ningún secreto, soy un defensor del concepto VIPS desde siempre, soy socio platino y como muchas veces allí gracias a su menú del día y a una carta que no por muy vista sigue siendo muy variada. Muchos ni la abrimos para saber que queremos porque conocemos de memoria los que es un Vips club, unas tortitas con nata o un salteado de pollo oriental, por nombrar tres platos icónicos de la casa. Además tengo un amigo norteamericano que según su mujer, española y de ascendencia manchega (me va a matar cuando lo lea), que dice que las hamburguesas son de las mejores que se pueden tomar en Madrid y, exagere o no, son bastante solicitadas. Pero la cafetería permanecerá, lo que se va es ese espacio mágico que estaba antes de entrar en ellas, un lugar que como decía otra norteamericana, Maggie, “encuentras lo que no encuentras en ningún otro sitio”. 

Los playmobil más chulos del mundo, olé olé y olé.

En mi (ya sabéis cual) VIPS  Álvaro, mi mejor amigo, y yo (aunque también arrastramos a Nuria) nos compramos en plena adolescencia aquel Interviú donde Marta Sánchez nos lo mostraba todo, mis hermanos y yo alquilamos todas las películas de Disney que me convirtieron amante del cine, probé por primera vez la coca-cola de Vainilla, completé mi colección de playmobil y de donde salieron algunas de mis primeras lecturas. Recuerdo a Almudena y a Blanca apareciendo con una bolsa con cerveza Coronita (¡Coronita!) comprada allí o a mi padre comprando montones de libros. Desde los 9 hasta los casi 44 años que tengo son innumerables los recuerdos que guardo de este lugar pero el más especial es cuando nos decían a mis hermanos y a mí : “no se levanten de la mesa hasta que no estemos tomando el café” y lo decían porque nosotros estábamos deseosos de recorrer la tienda y hurgar entre juegos, juguetes, discos y  cómics.

¿Cómo no perderese por aquí?

¿Qué mejor manera de homenajear esta desaparición que hacerlo con cosas que están en mi casa y (lo recuerdo perfectamente)  salieron de allí. ?


El cassette (mis sobrinas alucinan al ver que de este plástico sale música) You Can Dance de Madonna. La cantante, que había arrasado con True Blue y Who's That Girl pero que no era el ícono en el que se convertiría con Like a Prayer,  lanzó en noviembre de 1987 un llamativo discos de remezclas con una portada que resulta ser las mejores de toda su carrera. Yo estaba con 13 años flipando con esta mujer y en una de esas comidas familiares mi madre me lo compró. 


Los libros de Plaza y Janes Exitos de mi padre que guardo como un tesoro. Casi todo autores norteamericanos de novela negra y suspense que aún tienen en su parte trasera la etiqueta de VIPS. Cuando ya tuve una edad,  devoré los de Michael Crichton y Robin Cook. Yo llamó a esta parte de mi casa, La Biblioteca de Manuel Luis. 


Los Nuevos Vengadores número 51. Cuando mi padre asumió que los cómics estarían en mi vida más allá de la infancia, entendió que no podía parar una afición que me gustaba tanto así que de cuando en cuando el se ofrecía a comprarme uno. Este cómic guarda una peculiaridad, pues la colección cambiaba de tamaño en ese número asumiendo el mismo formato, que hoy es el habitual, del cómic americano. Es un portada de Iron Man rompiendo un muro que merecería ser póster.


Siguiendo con los cómics, fue allí donde gracias a sus ofertas conseguí muchos de los números de la Colección Extra Superhéroes que publicó Forum en los 80 y de la que los lectores de aquella época tenemos muy buen recuerdo. 


Los libros de arte de Taschen. Hoy se ven en muchos lugares pero antes VIPS era el único paraíso de los coffe-table books, libros en formato gigante de todo tipo de cosas, pero sobre todo de arte. Le debo por tanto a este local lo que he aprendido del arte moderno gracias a unos libros que además de económicos y de aportar conocimientos, son estupendos elementos decorativos. 

Antes era habitual ir la noche del sábado, este de Velazquez estaba abierto hasta las 3, a comprar la primera edición del periódico de los domingos. Muchas noches lo hicimos en casa y la prensa de los fines de semana es algo sagrado para mi probablemente por aquellas noches. Es habitual encontrar revistas extrajeras o de diseño, como por ejemplo la revista Yorokubo, de la que soy fan absoluto. 



Podría añadir juegos para la PlayStation, baterías externas para móvil, mis revistas de cine, el wrap de atún que venden en el Take-Away... de las últimas cosas que he comprado allí están alguna botella de vino, los playmobil que están un poco más arriba, y este felpudo navideño que decorará la puerta de mi casa dentro de unos días. 


Y atención que con la desaparición de la tienda desaparece uno de los pocos lugares donde se puede encontrar la mejor chocolatina del mundo ¿O no es el Flake de Cadbury’s la mejor chocolatina del mundo? Los nuevos gustos de los consumidores y los nuevos canales de venta hacen inviable comercialmente la existencia de este espacio y VIPS ha tenido que suprimirlos. Es verdad que mucho de lo que sólo se encontraba allí se puede ahora encontrar en muchos otros lugares, pero los veteranos lo echaremos mucho de menos. 

Solo me queda pedirle al grupo que encuentre un hueco, por lo menos, para seguir vendiendo el Flake, un imprescindible cuando solo has cenado una ensalada Toscana y dices…”ahora me tomaría un dulcecito” 


En serio, no son faciles de encontrar.

Por cierto, mañana nos vemos, en cualquier local pidiendo el menú del día, un Fundy O'clock o un batido de chocolate blanco. 

2 comentarios:

  1. Como te entiendo, ese Vips era el sitio donde encontrabas cualquier objeto de deseo...yo recuerdo una cazadora de papel, miles de discos, tabacos, el único sitio donde te revelaban un “carrete de fotos”, otra cosa que los milenials no saben lo que es, en 24 horas. El súper Gourmet mejor de toda España.... el sitio donde encontrar ese regalo to de última hora, los libros enormes que conseguías a súper oferta... ese saludar con cariño al vigilante que te miraba La Bolsa y te agujereaba el ticket con una perforadora manual. Luego abrieron el de Lista y al estar más cerca de casa empecé a serle infiel al de Lopez de Hoyos. Por cierto al de Lista le mandé a uno de mis hermanos a comprarme un paquete de tampax un domingo y creo que aún no me lo ha perdonado. yo tengo más años y por lo tanto más recuerdos, gracias por darnos la oportunidad de compartirlos contigo.

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    1. Gracías por comentar Mónica...me alegro que haya gente como yo que lo vea como algo más que un simple local comercial. Es verdad que no tiene el encanto del pequeño comercio pero aún así tiene algo.

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